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Relatos

Había que moverse ya, era urgente regresar a la colina. De un salto Una subió a una roca, los dedos de sus pies se agarraron con firmeza a la superficie áspera y cubierta de musgo. Desde poniente el viento soplaba con fuerza zarandeando cada uno de los vellos de su cuerpo, señaló al cielo y gruñó. Abajo respondieron un par de gruñidos, hacia el grupo avanzaba implacable un mar de nubes negras.

la-bicicleteria-sevillaTira del pomo dorado y entra. Observa el lugar y busca un sitio cómodo. Cerca de la barra está bien. Deja el abrigo en una silla y la gorra sobre la mesa. Ahora pide una cerveza. Bien, siéntate y ponte cómodo. ¿Escuchas la música? Siéntela, cierra los ojos.

¿Quizás un cigarro? Mete la mano despacio en tu bolsillo y saca el paquete de tabaco, despacio. Palpa las hebras, es buen tabaco, está fresco, recién comprado. Colócalo en el papel y líalo con cuidado. ¿No tienes mechero? ¡Vaya! Pídele fuego a la chica de al lado. Es bonita ¿verdad? sonríele cuando te lo dé. ¡Eh! Parece que ella te ha devuelto la sonrisa, no está mal… ¡No vuelvas la cara! ¡joder tío!

En fin, dale una buena calada al cigarro y vuelve a sentarte.

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