La Estrella Invitada, literatura en hibridación

La noche del pasado viernes, en el local de la librería La Fuga, tuvo lugar la presentación del libro La Estrella Invitada, una colección de relatos firmados por la gaditana Fátima Vila.

estrella

Cuando en la quietud del pretérito cielo de la Antigua China un cuerpo celeste hacía aparición de forma inesperada, con minucioso esmero, sabios astrólogos, se apresuraban en recoger dicho acontecimiento para los inabarcables registros imperiales. El suceso recibía el nombre de kexing: estrella invitada. Puede que las interpretaciones simbólicas de aquellos eruditos no tengan cabida ya en un mundo cientifista como el nuestro, pero el conspicuo archivo que generaron permite a los astrónomos de hoy, con sorprendente precisión, datar el momento exacto en que hizo explosión una supernova, un meteorito atravesó silbando la estratosfera o recibimos la visita fugaz de un cometa.

Una estrella invitada es también, en los tiempos espectaculares que nos han tocado vivir, la celebridad que tiene a bien intervenir, de forma momentánea, en un evento mediático protagonizado por otro miembro de la constelación de los que, entre el común de los mortales, han sido elevados – o descendidos – a la categoría de “famosos”, en cualquiera de sus variantes.

Y además de todo esto, La estrella invitada es el título escogido por la periodista gaditana Fátima Vila para su primer libro. Un compendio de relatos que, mimetizando la estructura de una bitácora digital, incluye tras cada historia un espacio con comentarios de supuestos internautas quienes, a modo de estrellas invitadas chinas, aportan nuevos significados al universo de la narración o, como en el caso de las celebridades massmediáticas, acaparan en ocasiones más protagonismo que las propias historias.

Para Manuel Pedraz, nuestro Cicerone durante la presentación en La Fuga, La estrella invitada supone un acercamiento al mundo interior de esta joven autora, quién, a través de la ficción, nos muestra un tapiz de historias imbricadas que reflejan los anhelos y temores de una generación próxima a relevar a su predecesora en los puestos de responsabilidad social y que, sin embargo, se muestra confundida y desorientada. Una generación, que si bien creció en una opulencia material sin precedentes en la historia de España, se ve hostigada por una fuerte presión desde esa misma sociedad que la cubrió de objetos en su niñez y que ahora la reifica condenándola a una rutina acibarada. Reificación que en el caso de la mujer es aún más palpable – el punto de vista de género será una constante en los relatos de Vila –, teniendo que compaginar sus papeles de trabajadora, madre y amante de forma simultánea. “Se nos pide mucho, ser bellas, fuertes, independientes, justas (…) al final nos conformamos con parecerlo”, afirmaba Fátima Vila durante el acto, sacando a relucir otro de los leitmotiv del libro: la mentira, la máscara, el disimulo como herramienta defensiva ante un mundo que se vuelve hostil.

La estrella invitada comienza a fraguarse en 2008 cuando la autora recibe un sorprendente regalo, un blog, que bajo el título Una boquita prestá iba a convertirse en el pretexto perfecto para dedicar algunas horas semanales a la escritura. Con el tiempo, esta actividad en el ciberespacio generó un concurrido grupo de seguidores quienes recibían ansiosos cada nuevo post de Fátima y en la ficción literaria vendrían a ser el hilo conductor de la narración.

En cuanto a la estructura del libro, el imitar una forma propia de una publicación digital es paradigmático del momento de transición en que nos encontramos, en el cual, las transferencias de los nuevos medios a los medios tradicionales son una constante – para bien o para mal –, corriendo el riesgo de caer en una suerte de eclecticismo formal si la hibridación no es completada. En todo caso, publicaciones como la de Fátima son un síntoma de la fusión intermedial en la que estamos inmersos, que en la esfera de la literatura necesitará aún de más tiempo para comprobar si es un proceso en consolidación o una moda pasajera. Después de todo, el universo blogs se encuentra aún en minoría de edad, y en el futuro, probablemente, la tendencia generalizada sea a la creación de plataformas de participación colectiva tipo wikis – o una evolución de las mismas – que irán sustituyendo, paulatinamente, a las bitácoras personales como estrellas del ciberespacio.

“Tengo gran esperanza en las pequeñas editoriales”

Tras la concurrida presentación pudimos charlar unos instantes con la escritora sobre su obra, las posibilidades que Internet ofrece a los nuevos narradores y la polémica Ley Sinde, arquetipo de la dramática lucha entre las Erinias del modelo agonizante del autor individual y el Orestes de la creación colectiva.

CARLOS DE CASTRO – ¿Cual es el leitmotiv de La Estrella Invitada?

Fátima Vila. – Posiblemente sean las relaciones humanas, sus dificultades… Nunca decimos lo que pensamos, el lenguaje es en sí mismo una máscara, intentamos siempre hacernos un traje a medida y es precisamente en el ciberespacio donde esta posibilidad resulta más evidente.

CdC – ¿Qué posibilidades ofrece la blogosfera?

FV. – Actualmente conseguir editar y distribuir es muy difícil, un blog evita la complicada dinámica editorial y te permite la posibilidad de llegar directamente a la gente. Los nuevos medios son una ventana; hoy en día no toda la literatura está escrita en papel, en la Red hay muy buena literatura. Mi caso no es el primero de blogger que salta al papel.

CdC – ¿De qué vive un escritor en la actualidad?

FV. – Dice Felix J. Palma que “el escritor se conforma con vivir de los aledaños de la literatura”. Para mantenerte tienes que colaborar en prensa y buscar otros complementos, es la única manera. Es muy difícil entrar en el mercado.

CdC – Internet es todo un desafío para los creadores culturales de hoy. ¿Cómo valoras la polémica en torno a la ley Sinde? ¿Dónde ves el futuro del sector cultural?

FV. – En realidad la Ley Sinde defiende los intereses de una minoría de creadores pero no representa el panorama de la cultura en su totalidad. Internet ha desbordado al sistema y es absurdo tratar de impedir los cambios como pretenden. Estamos viendo que los nuevos creadores viven del directo, es el caso de gente como los Arctic Monkeys, quienes se han adaptado bien al nuevo contexto. El mercado ha cambiado y los grandes dinosaurios no quieren perder el pastel, sin embargo es momento de hacer las cosas de otra manera. Tengo gran esperanza en las pequeñas editoriales.

Más Info:

Fátima Vila es periodista y blogger, su bitácora personal es http://unaboquitapresta.blogspot.com/

La Fuga es una librería a la vez que plataforma de encuentro y acción social. Está situada en la C/ Conde de Torrejón, nº 4. Si quieres saber más visita http://www.nodo50.org/lafuga/

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SEVILLA ACTUALIDAD

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